1. Primero, las personas: seguridad y heridos
Antes que cualquier trámite, verifique si hay personas heridas. Si las hay, llame de inmediato al 911, que despacha a la fuerza de tránsito y a los servicios de emergencia. Cuando hay heridos, no mueva los vehículos de su posición: esa posición final es prueba clave para reconstruir la dinámica del accidente. Active la precaución de siempre —luces intermitentes, triángulos— para evitar un segundo impacto.
2. Llame a las autoridades y a su aseguradora
Reporte el accidente al 911 para que llegue un oficial de tránsito y levante el parte oficial. Ese documento es la columna vertebral del expediente: recoge el croquis, la ubicación de los vehículos y las primeras versiones. En paralelo, reporte el siniestro a su aseguradora. Conviene recordar que el mercado de seguros en Costa Rica está abierto: el Seguro Obligatorio Automotor (SOA) viene con el marchamo, pero la póliza voluntaria puede ser del INS o de cualquier otra aseguradora autorizada, así que llame a la compañía con la que usted tiene su póliza (si es el INS, la línea de reportes es el 800-800-8000). No delegue estos avisos en la otra parte: hágalos usted.
Una excepción práctica: si el choque fue leve y sin personas heridas, muchas aseguradoras aplican el llamado pacto amistoso (o arreglo directo), que permite resolver el evento reportando solo a la aseguradora, sin necesidad del 911 ni del oficial de tránsito. Es válido y ágil, pero úselo solo cuando de verdad no haya lesiones ni discusión sobre lo ocurrido; ante la menor duda —heridos, daños serios o desacuerdo sobre la culpa—, llame al 911 y deje que se levante el parte oficial.
3. Documente todo: la prueba nace aquí
Casi toda la prueba que después sostiene un reclamo se genera —o se pierde— en el sitio. Y un consejo que viene de cómo se levanta una escena en una investigación: no tome las fotografías al azar. Fotografíe en tres planos, del más amplio al más cercano.
- Panorámicas (contexto): tomas abiertas que ubiquen toda la escena —la calle en ambos sentidos, los dos vehículos en su posición final, la señalización y los alrededores—; sirven para situar dónde y cómo quedó todo.
- Intermedias (relación): tomas que muestren la relación entre los elementos —la posición de un vehículo respecto del otro, de la línea central, del cordón o del cruce—; son las que explican la dinámica del choque.
- De detalle (específicas): primeros planos de lo que desaparece en minutos: los daños de cada vehículo y el rumbo de los golpes (hacia dónde apunta cada deformación, que revela la dirección del impacto), las huellas de frenado y de arrastre sobre el asfalto, las placas, y los vidrios, restos o manchas sobre la vía.
No olvide registrar lo que después nadie puede reconstruir: el estado de la vía (mojada o seca, con arena, aceite, huecos o mala visibilidad), la iluminación y el clima, y puntos de referencia fijos —postes, señales, mojones, kilometraje o un local reconocible— que permitan ubicar con precisión el lugar. Incluya fotos de ubicación amplias que amarren la escena a un punto identificable de la calle.
Con calma, reúna además estos datos:
- Placas, nombre y cédula del otro conductor y —muy importante— los datos del dueño registral del vehículo, que puede ser una persona distinta.
- Si el vehículo es comercial (bus, taxi, tráiler, camión o furgón de reparto), identifique la empresa: nombre, rótulos, número económico. Puede ser clave para el cobro.
- Nombre y teléfono de cualquier testigo. Un testigo ubicable vale más que diez que nadie puede localizar después.
- Ubique posibles cámaras: de comercios, casas o municipales. Tenga presente que las cámaras municipales no se entregan a cualquiera; para pedirlas hay que aportar copia del expediente de tránsito y la autorización correspondiente.
4. Diga los hechos, no admita culpa
En el sitio, y en su declaración posterior, relate lo que ocurrió con claridad, pero no emita conclusiones jurídicas ni asuma responsabilidad. La calificación de la culpa es un asunto técnico que se decide con la prueba, no una cortesía que se ofrece en caliente. Sea honesto con los hechos y prudente con las conclusiones.
5. Vaya al médico, aunque se sienta bien
Es uno de los errores más frecuentes: como en el momento «no duele nada», la persona no busca atención médica. Muchas lesiones de tránsito —el latigazo cervical es el ejemplo clásico— se manifiestan horas o días después. Acuda a valoración médica cuanto antes: no solo por su salud, sino porque el dictamen médico es lo que después sostiene el reclamo por daño físico. Guarde todas las facturas y comprobantes de gastos médicos y de reparación desde el primer día.
6. El plazo que no puede dejar pasar
Si el caso se ventila por la vía de tránsito, la ley concede un plazo de diez días hábiles para presentar su declaración ante el juzgado de tránsito. Es un plazo corto y perderlo debilita seriamente el caso. Y un consejo que damos siempre: declare en tiempo aunque la otra parte prometa conciliar. Hemos visto a personas que, confiadas en esa promesa, no declararon, y al final no se condenó a nadie. Declarar preserva su derecho; la conciliación no es segura hasta que se firma.
En resumen
Un accidente bien documentado desde la primera hora es un caso mucho más fuerte. Atienda primero a las personas, llame a las autoridades y a su aseguradora, fotografíe la escena con método —del plano general al detalle— antes de que cambie, no admita culpa, busque atención médica y respete los plazos. Si el accidente le dejó daños o lesiones y no sabe cómo proceder, en Fusión Legal podemos orientar los pasos y ordenar la prueba desde el inicio, que es cuando de verdad se define un caso.
